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Quiero hacer una lectura crítica de quien sabe que ha viajado desde una posición de privilegio, con unas comodidades, facilidades y posibilidades que la gran mayoría de la población no tiene, y jamás las tendrá.

Xabier en la Xperiencia Kilimanjaro

Para mí, la Xperiencia Kilimanjaro ha sido pisar un nuevo continente, conocer una nueva realidad de este planeta y alcanzar mi cima más alta.

Los 3 verbos anteriores explican a la perfección todo lo que ha supuesto para mí sumergirme en un proyecto de este calibre.

No sé bien quienes son (o somos) los que hacen que exista esta realidad de explotación, ni cómo romper esa pirámide de dominancia; pero ser conscientes es importante para intentar minimizar el mal ajeno.

Pisar, con suavidad, también puede referirse a adentrarse en unos paisajes y aldeas espectaculares; ya sea por su belleza o por su vulnerabilidad.

De la mano de 19 personas de todo el país que desconocía completamente, he intentado aportar mi granito de arena a un proyecto que liderado por 2 jefazas (y alguno más en España) invierten dinero, mucho tiempo y mucha energía en preparar todo con mucho mimo. Creo que el proyecto consigue ayudar a la gente local desde el respeto.

En mi caso, aparte de conocer in situ una pobreza extrema que casi no me lo imaginaba (o tal vez siempre lo he querido evitar), he podido convivir durante 12 días (la mitad en alta montaña) con compañeras de especialidad mucho más experimentadas y pacientes con diabetes tipo 1. Y estoy convencido que ello me aportará en mi profesión, conocimientos y humanidad.

Y por último, xperiencia Kilimanjaro me ha permitido alcanzar mi cima más alta, la montaña más alta de áfrica. A pesar de sufrir mal de altura y algún momento comprometido por ello, el autoconocimiento y las experiencias previas vividas, me permitieron subir hasta arriba con entereza. Y lo más importante, disfruté como pocas veces rodeando el cráter del volcán.

Emociones a full, y el interior del cuerpo como si fuera el propio volcán del Kilimanjaro. Bajé y regresé a mi hogar volviendo a sentirme vivo. También pequeño y vulnerable, pero vivo, muy vivo.

Gracias al proyecto por darme la oportunidad y por sacudirme la conciencia.

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